Domingo, 23 de Julio de 2017 Actualizado: 15:47 h.

Mohamed VI se dirige al auditorio de jefes de Estado durante la cumbre de la Unión Africana de Addis Abeba, que sancionó el retorno del Reino a la institución.
Mohamed VI se dirige al auditorio de jefes de Estado durante la cumbre de la Unión Africana de Addis Abeba, que sancionó el retorno del Reino a la institución.

El título de la película Soñé con África hace referencia a una historia real, la de una mujer que tuvo el valor de empezar desde cero en tierras africanas una vida con su familia con el objetivo de crear para los suyos un proyecto de futuro. De la ficción a la realidad, este argumento podría simbolizar el actual proyecto de cooperación de Marruecos con los países africanos. Esta proyección continental de Marruecos se manifiesta a través de la luz de su estrecha colaboración con un amplio número de naciones. Hoy las fortalezas del continente africano están en nuestras propias diferencias, en nuestros distintos recursos y expresiones culturales, en el entendimiento mutuo. Para ello no es necesario pensar en similitudes, dado que hay que unirse para estar juntos y aunar fuerzas, los logros de un acuerdo internacional son los resultados del esfuerzo combinado de todos los ciudadanos de los territorios implicados. Por ello, se puede afirmar que los momentos y actuaciones más destacadas en el marco de una cooperación internacional se centran en los encuentros y oportunidades que permiten descubrir la originalidad y valores intrínsecos de los agentes que se dan cita.

A lo largo de estos últimos años la colaboración de Rabat con el continente africano ha ido cobrando una mayor dimensión e importancia y, sobre todo, más determinación a la hora de establecer alianzas y asociaciones entre los vecinos del sur

A lo largo de estos últimos años la colaboración de Rabat con el continente africano ha ido cobrando una mayor dimensión e importancia y, sobre todo, más determinación a la hora de establecer alianzas y asociaciones entre los vecinos del sur. El significado mismo del término “cooperación” se refiere al principio de la política que los dirigentes siguen con objetivos de colaboración con otros países para un mismo fin y en pro del provenir común. De allí que fuera extraordinario el anuncio del rey de Marruecos Mohammed VI en la OEA (Organización de Estados Africanos) de la intensificación de la cooperación con los países africanos, otorgando a esta actuación un nuevo impulso en el que la colaboración institucional con los estados más importantes de África ha alcanzado un carácter prioritario.

El vigor del continente africano está cimentado en muchas áreas de su inmenso territorio donde se esconden pozos de agua que deberían servir de riego de un camino pacífico hacia nuestro común progreso. La paz y el desarrollo económico de nuestro continente africano necesitan y merecen meditación prudente y colaboración común de todos frente a las amenazas de desestabilización y violencia que se ciernen desgraciadamente en algunos estados decaídos o supuestas repúblicas sin principios ni valores políticos.

El vigor del continente africano está cimentado en muchas áreas de su inmenso territorio donde se esconden pozos de agua que deberían servir de riego de un camino pacífico hacia nuestro común progreso

Con la vuelta de Marruecos a la OEA y la colaboración fructífera de todas las naciones que forman África, el continente deja de retratarse según el estereotipo que lo ha imaginado durante siglos como un desierto lleno de exotismo sin adelantos ni mejoras técnicas. No obstante, los sueños contemporáneos sobre el destino africano han ejercido una influencia decisiva sobre el camino que se ha de tomar de ahora en adelante. El futuro no podrá ser frenado por ningún dirigente falto de escrúpulos, ni ha de obedecer a locuras y ambiciones desmedidas que responden a intereses personalistas.

África, como referencia colectiva de distintos países que apuestan por su idiosincrasia, ha iniciado hace años una original andadura para ocupar su propio lugar en el escenario mundial. Para ello los africanos de todas las condiciones, norteños y sureños, hemos de seguir y proseguir en esta gran labor provistos del conocimiento de la historia y la educación del mayor número posible de ciudadanos que forman parte de cada nación. Es importante tener un alto grado de concienciación de que los proyectos de la mayoría son los proyectos de todos y que la verdadera plataforma de desarrollo de un continente es el soporte humano compuesto por la ciudadanía en sentido amplio.

Desde Tánger hasta ciudad del Cabo, el continente se está convirtiendo en un territorio de expectativas abiertas y optimismo del cual, hasta hace bien poco, no había referencias en esta tendencia, focalizándose solo en el recuerdo de las desgracias que se asociaban al continente

Desde Tánger hasta ciudad del Cabo, el continente se está convirtiendo en un territorio de expectativas abiertas y optimismo del cual, hasta hace bien poco, no había referencias en esta tendencia ni en el periodismo ni en la literatura o los libros de viaje, que estaban focalizados solo en el recuerdo de las desgracias que se asociaban al continente con la falta de desarrollo y democracia, la sequía, las enfermedades y el hambre en algunas regiones y las revueltas de guerra en otras. Estas problemáticas han acabado creando un estereotipo negativo convertido en un cliché, construido a partir de imágenes seleccionadas por aquellos enemigos de un continente que solo pretenden utilizarlo según sus intereses y no poner en valor sus méritos o beneficios.

Lejos de los tópicos, hoy en día África ya no se ve a través de las imágenes de cacerías en las que un colmillo muerto de un mamut o de un elefante asesinado aturden a los espectadores de los medios de comunicación. Hablamos de una gran región del mundo globalizado que está experimentando un progreso, en donde también los demás países occidentales han de colaborar y velar con inteligencia para que la región no se convierta en el futuro en un espacio que albergue el curso de carreras militares. África debe, y ha de ser, el continente que enseñe y contagie la perseverancia. El horizonte de paz que todos deseamos no ha de establecerse desde ningún temor a sus primaveras, ningún miedo a sus arenas, ningún recelo a los sueños que buscan abrir nuevas perspectivas para África.