Lunes, 24 de Abril de 2017 Actualizado: 08:29 h.

Los movimientos políticos populistas que en algunos países latinoamericanos se manifestaron a lo largo del siglo XX contrarios a los valores occidentales y defensores de los intereses y aspiraciones de un pobre pueblo, hoy experimentan una crisis real. Esta crisis que se atraviesa en América Latina en la actualidad ya fue vaticinada y descrita por muchos analistas, escritores y periodistas hace décadas.

El populismo existente en algunos países de América está en un proceso de retirada. En este contexto internacional estarían fuera de todo lugar las consideraciones de una ficticia república llamada 'democrática saharaui', que alimentarían aun más el populismo, la demagogia

Desde el Reino de Marruecos, estratégicamente muy próximo a América Latina, se asiste en estos últimos años al abandono de las riendas políticas populistas y no democráticas en muchos países latinoamericanos, donde están creciendo revueltas parecidas a las llamadas en plural “primaveras árabes”.

Muchos de estos países con regímenes populistas, caso de la conocida “República Bolivariana de Venezuela”, se están asomando hoy a un declive similar al que caracterizó a las revueltas árabes al vulnerarse gravemente los valores democráticos. El estilo de gobierno no democrático propio del chavismo y su infinita demagogia, tras años en el poder, ha tenido como resultado en estos momentos la escasez general de alimentos esenciales y una inflación galopante. Lo peor de esta decadencia política es su relación con la recesión económica que azota Venezuela, dependiente de los ingresos del petróleo. Lejos queda el idealismo de Simón Bolívar, que afirmaba que los hombres virtuosos, los hombres patriotas, los hombres ilustrados, son los que constituyen una verdadera nación. La locuacidad de Nicolás Maduro, parafraseando ideas de Bolívar, no hacen más que destruir el alcance social del legado histórico bolivariano.

Si en la Venezuela de Maduro los líderes de la oposición, caso de Leopoldo López, están en la cárcel quiere decir que con él también cautivos más de 30 millones de venezolanos por falta de recursos y libertad

En la novela titulada Cinco esquinas Mario Vargas Llosa explicaba que el populismo existente en algunos países de América está en un proceso de retirada, añadía que hoy en América Latina existen muchas más razones para ser optimista con el futuro que pesimista. Este optimismo y entusiasmo de Vargas Llosa sobre el papel, contrasta con la crisis y la violenta represión que hay en las calles de países como Venezuela. Actualmente, también se constata entre medios diplomáticos un optimismo y deseo de establecer relaciones atlánticas entre Marruecos y países de América Latina y del Caribe basadas en la cooperación Sur/Sur. No obstante, en este contexto internacional estarían fuera de todo lugar las consideraciones de una ficticia república llamada “democrática saharaui”, que alimentarían aun más el populismo, la demagogia y frenarían cualquier intento de cooperación bilateral con Marruecos.

La proliferación del populismo se expresa también a través de las afirmaciones de algunos responsables latinoamericanos sobre las colas que se hacen para ir a conciertos, al cine o al banco, comparándolas con las que se forman para comprar comida. Si en la Venezuela de Maduro los líderes de la oposición, caso de Leopoldo López, están en la cárcel quiere decir que con él también cautivos más de 30 millones de venezolanos por falta de recursos y libertad; cientos de ciudadanos están presos en las colas, en un sistema de populismo chavista que no va a llevar a la República de Simón Bolívar a ningún lugar.

Da pena ver que hoy en esta República bolivariana la vida pública está abatida, la gente aplica el modelo de 'sálvese quien pueda'

Eso es así, ya que en la Venezuela de hoy hay presos de necesidad, y también presos del miedo. Da pena ver que hoy en esta República bolivariana la vida pública está abatida, la gente aplica el modelo de “sálvese quien pueda”: unos ya no duermen por la ansiedad de tener lo mínimo para sobrevivir, otros no descansan por el pánico a perder las cosas que poseen. Los políticos indignos y los ciudadanos indignados son dos caras de una misma realidad, hoy derrumbada en América Latina por la vehemencia del populismo.