Lunes, 18 de Diciembre de 2017 Actualizado: 01:47 h.

Ofensa al islam y política

Hace tres años que el joven bloguero saudí Raif Badawi permanece encarcelado por haber creado un portal Web titulado Liberales saudíes. Clausurado el sitio, por "ofensa al islam", Badawi fue sentenciado en firme a pasar diez años en prisión y a recibir nada menos que mil latigazos, además del pago de una multa de un millón de riyales saudíes. ¡Y menos mal! Antes de que el Tribunal Supremo sentenciara al bloguero, el acusado se arriesgaba incluso a la pena capital, que es lo que la jurisprudencia islámica establece para este tipo de delitos...

Personalmente creo que este suceso denota la voluntad de cambio en el islam moderno y no sólo en la teoría, sino, ante todo, en la práctica. Desde que hace tres años dio comienzo el caso Badawi, una multitud de organizaciones y altos dirigentes occidentales, al igual que intelectuales musulmanes y europeos, han exigido la liberación del joven bloguero, aunque sin que el gobierno saudí les haya prestado la suficiente atención, al tiempo que decían respetar los derechos humanos.

No podemos saber hasta donde llega la política y donde empieza la religión, de modo que resulta harto difícil diferenciar entre oposición política al poder establecido y ofensa al islam

La noción de "ofensa" a la religión en el islam no se encuentra claramente patente. Existen a este respecto dos puntos que conviene subrayar. El primero es que el islam no contempla la pena de muerte como sanción posible para este tipo de casos, si es que hubiese delito. Si entendemos por islam el Corán y los hadices del Profeta, es decir, sus afirmaciones en vida, no encontramos en modo alguno un castigo tal para este tipo de delito, si se entiende como libertad de expresión. Pero hay más, y es que en el Corán encontramos versículos en los que Alá reproduce los dictados de las gentes de otras religiones. Si acaso hubiera interdicción por este tipo de ofensa, ¿por qué el Corán copia esos dictados a sabiendas que los musulmanes las recitarán cada día en sus oraciones?

En la larga historia de la jurisprudencia islámica siempre ha habido dos facciones. La primera corriente sostiene una lectura abierta y razonable, que es la los faquíes o sabios, que defienden el derecho de las personas a expresarse con libertad. La segunda facción realiza, al contrario, una lectura rigurosa, la del poder, que defiende su derecho a dominar. 

El segundo aspecto tiene que ver con la relación que ha entre el delito de offensa al islam, por una parte, y la política de los estados árabes de hoy en día, por otra, sobre todo en países como Arabia Saudí e Irán, en los que sistema político y religión se yuxtaponen, asentándose el primero sobre un especial modo de interpretar la religión. Ante semejante yuxtaposición no podemos saber hasta donde llega la política y donde empieza la religión, de modo que resulta harto difícil diferenciar entre oposición política al poder establecido y ofensa al islam.