Jueves, 27 de Julio de 2017 Actualizado: 17:32 h.

El momento de recuperar el tiempo perdido entre Marruecos y Cuba

Mohamed VI, acompañado de su esposa, sale del hotel durante su reciente estancia en La Habana,  en lo que ha supuesto todo un gesto de normalización para con Cuba.
Mohamed VI, acompañado de su esposa, sale del hotel durante su reciente estancia en La Habana, en lo que ha supuesto todo un gesto de normalización para con Cuba.

El apoteósico regreso de Marruecos al seno de la Unión Africana el pasado mes de enero ha sido la culminación de un intenso esfuerzo diplomático llevado a cabo por Su Majestad el Rey Mohamed VI, a costa de negociaciones maratonianas, de visitas reales y de grandes proyectos de partenariado para el desarrollo en África, especialmente en el Este, donde existen países pro Polisario. Apenas tres meses después de este acontecimiento histórico, y menos de una semana después de un viaje privado e inédito del Soberano a la isla caribeña, el 21 de abril Marruecos y Cuba anuncian la firma en Nueva York de un "acuerdo para el restablecimiento de relaciones diplomáticas a nivel de embajadores", tras 37 años de ruptura.

Esta iniciativa se inscribe dentro del marco de la "diplomacia proactiva" emprendida por nuestro país en aras de abrirse ante "nuevos parteneriados y espacios estratégicos" en África y en América latina, con el doble objetivo tanto de  apremiarles  a construir un partenariado win-win que redunde necesariamente en provecho de los pueblos, como de acercarles a la realidad de las cosas en nuestras provincias del Sur. Esta iniciativa responde igualmente a un deseo de reequilibrio expresado por más de un observador. Entre los países objeto de esta ofensiva, está Cuba, uno de los últimos pilares del antiguo bloque socialista que ha escapado al cambio tras la caída del Muro de Berlín en 1989. El país ha permanecido fiel a su línea ideológica de izquierda radical. Sin embargo, privada de la generosa ayuda del Este, además del lastre que supone el embargo americano, Cuba apuesta por una realpolitik y ensaya una tímida apertura, sobre todo tras la llegada al poder de Raúl Castro en 2008.

Privada de la generosa ayuda del Este, además del lastre que supone el embargo americano, Cuba apuesta por una realpolitik y ensaya una tímida apertura, sobre todo tras la llegada al poder de Raúl Castro en 2008

Desde entonces, el gobierno cubano no ha dejado de enviar mensajes a la comunidad internacional para ratificar su voluntad de emprender reformas democráticas: liberación de algunos presos políticos, adhesión a los pactos internacionales de derechos económicos, sociales, culturales, políticos y cívicos,  flexibilización de las legislaciones sobre cooperativas y empresas de forma que se prepare el terreno para un sector privado en gestación, etc. El Estado cubano ya no puede negar la necesidad de abrirse a las inversiones extranjeras, ni tampoco dejar de  aceptar los préstamos otorgados por algunos países. En el plano político interno, Raúl Castro, al inaugurar su segundo mandato en febrero 2013, prometió una reforma  que limitaba los cargos públicos durante solo dos quinquenios consecutivos. Si esto se confirma, un nuevo jefe de Estado esperará ser nombrado en 2018.

El deseo de una liberalización progresiva de la economía y de la ampliación de partenariados diplomáticos, empuja a Cuba a iniciar una campaña de seducción en sus relaciones internacionales. Por supuesto, la primera preocupación del presidente Raúl Castro era el compromiso activo de su país para volver a recuperar su liderazgo dentro su entorno regional. Esto explica tanto la implicación cubana en la resolución regional a través de la Comunidad de los Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) como la consolidación de la cooperación con Brasil, que se convierte en su segundo socio latinoamericano después de Venezuela; e incluso con los Estados Unidos, el antiguo enemigo jurado, que pasa a ser uno de los principales socios comerciales del país.

La misma tendencia ha sido mantenida a través de acciones de cooperación política y económica con las demás regiones del mundo: apertura de un diálogo con la Unión Europea (junio 2008); gira del presidente Raúl Castro (julio 2012) que le llevó sucesivamente a Pekín, Hanói y Moscú; una apertura sin precedente sobre los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), donde nuestro país es uno de los aliados estratégicos, etc.

Marruecos ha sido uno de los primeros países árabes y africanos en establecer relaciones diplomáticas con Cuba, en 1960, manteniendo intercambios comerciales antes de que  los acontecimientos políticos regionales vengan a alterar este impulso

Cabe recordar aquí que Marruecos ha sido uno de los primeros países árabes y africanos en establecer relaciones diplomáticas con Cuba, en 1960, manteniendo intercambios comerciales antes de que  los acontecimientos políticos regionales vengan a alterar este impulso. Las primeras tensiones empiezan a surgir en 1963, durante el conflicto argelo-marroquí donde Cuba había aportado su apoyo incondicional a Argel. Dos años más tarde (1965), Cuba ha faltado a la llamada del pueblo marroquí para la recuperación de sus provincias de Saguía el Hamra y Oued Eddahab, faltando así al principio sagrado de solidaridad contra el colonialismo. Recordemos, para la ocasión, que a pesar del embargo americano a Cuba, Marruecos continuó cumpliendo el acuerdo comercial bilateral y aceptó mantener la línea aérea Moscú-La Habana que hacía escala en Rabat.

Geográficamente alejados, los dos países lo eran también ideológicamente, lo que hacía de ellos rivales durante la guerra fría. Su relación se complica aún más, en 1975, tras la culminación de la integridad territorial de Marruecos, al escoger el régimen castrista sumarse al bando de los adversarios de Marruecos. La ruptura, siendo inevitable, se llevó a cabo el 21 de enero de 1980, después de que Cuba haya reconocido e instaurado relaciones diplomáticas con el pseudo "RASD". Cuba se convierte así en uno los apoyos históricos del frente Polisario, con quien refuerza la "cooperación"  en los ámbitos diplomático, militar, médico, formación de cuadros, etc.

Desde entonces, Marruecos y Cuba, cada cual eligiendo  su bando, opuestos entre sí por el orden mundial bipolar impuesto por la guerra fría, debían enfrentarse a distancia en el terreno africano, en los escenarios de guerra, en Angola y en el Congo (Antiguo Zaire), pero sobre todo en torno al conflicto del Sáhara marroquí.

Tras el anuncio de Fidel Castro abandonar  la presidencia de Cuba (febrero 2008), su hermano Raúl no ha frenado lo suficiente el compromiso de su país a favor del movimiento separatista, lo que explica que durante la última década, Marruecos estaba más en confrontación directa en la ONU con Venezuela y Uruguay  que con Cuba. Con el tiempo, la posición de La Habana evolucionó pasando de una postura hostil a una posición política negociada entre las partes.

Geográficamente alejados, los dos países lo eran también ideológicamente, lo que hacía de ellos rivales durante la guerra fría. Su relación se complica aún más, en 1975, tras la culminación de la integridad territorial de Marruecos, al escoger sumarse al bando de los adversarios de Marruecos

Este cambio a favor de Marruecos no era debido al azar, fue más bien una idea que estaba germinando desde comienzos de siglo cuando las representaciones de nuestros dos países, que se cruzaban en los encuentros internacionales, tuvieron ocasiones para lanzarse mensajes, sin duda discretos, pero al menos perceptibles, a la normalización. Ya en abril 2000, durante la Cumbre del Sur que tuvo lugar en La Habana, el viceministro cubano de Relaciones Exteriores expresó al jefe de la delegación marroquí la voluntad de su país de mantener relaciones diplomáticas con Marruecos. En octubre 2003, el director del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) visitó Marruecos y se entrevistó con muchos responsables y hombres políticos marroquíes, a quienes afirmó el deseo de su país de "reiniciar la solidaridad entre los pueblos marroquí y cubano y olvidar el desafortunado pasado reciente". Tras esta visita, una iniciativa oficial cubana ha sido lanzada para erigir el busto del Difunto SM el rey Mohamed V en el Parque de los Próceres Africanos en La Habana, al lado de otros grandes figuras de la liberación de África y del mundo árabe.

Pero la señal más fuerte fue dada por Marruecos al votar, por primera vez, en 2006, a favor de la resolución que Cuba presenta anualmente a la Asamblea General de Naciones Unidas, desde 1992, para el levantamiento del embargo americano. El gesto de Marruecos ha sido valorado positivamente por las autoridades cubanas. La prueba no se ha hecho esperar y esta mismo año, a petición de Marruecos, Cuba había rechazado la presencia del Polisario en un encuentro internacional de No-aliñados organizado en La Habana.

Luego, en septiembre 2009, al margen de los trabajos del 64ª sesión de la Asamblea General de la ONU, el ministro cubano de Asuntos Exteriores, durante una entrevista, invitó a su homólogo marroquí a "superar los incidentes del pasado". Señaló que "Cuba ha procurado minimizar la relación de su país con la pseudo "RASD" inscribiéndola bajo el capítulo de  cooperación técnica y humanitaria".

La señal más fuerte fue dada por Marruecos al votar, por primera vez, en 2006, a favor de la resolución que Cuba presenta anualmente a la Asamblea General de Naciones Unidas, desde 1992, para el levantamiento del embargo americano

Posteriormente, varios contactos condujeron a apoyos recíprocos de candidaturas en diversos puestos en el seno de organizaciones internacionales, y en el plano bilateral la Royal Air Maroc ha sido autorizada, en 2005, para iniciar negociaciones con las autoridades aéreas de Cuba con el fin de inaugurar un vuelo directo  Casablanca - La Habana.

El reciente restablecimiento de relaciones entre Marruecos y Cuba es pues la culminación lógica de un proceso de acercamiento iniciado gradualmente de cada lado. Ahora que se ha dado el paso decisivo,  ha llegado el momento para estrenar una cooperación mutuamente ventajosa en el marco de un partenariado Sur-Sur, partenariado cuya naturaleza ha evolucionado, estos últimos años, para concentrarse en preocupaciones más económicas que políticas. Este partenariado debe, sin duda, tener un marco estructurado, en comisión mixta por ejemplo, donde el sector privado pueda ocupar un lugar preponderante, para definir planes de acción entre las oportunidades que existen en diversos ámbitos tales la educación, la sanidad, el deporte, las ciencias y tecnologías, los servicios, el turismo, etc.

La otra posibilidad que se ofrece es la de una cooperación tripartita, fórmula que ha demostrado su valía con países africanos. En este ámbito, nuestro país dispone de grandes bazas, entre ellas su estatuto de país líder que se encuentra en la confluencia de mercados intercontinentales en el plano económico y financiero, de transportes y de la logística, etc. Dispone igualmente tanto de una experiencia positiva en materia de cooperación en el desarrollo con los países de la Unión Europea, como de agencias internacionales de renombre, en el marco de la cooperación triangular en África y sobre todo su partenariado estratégico con los países del Consejo de Cooperación del Golfo. Estos últimos y Cuba han manifestado un gran interés en cooperar juntos. Las recientes aperturas de embajadas en La Habana lo atestiguan. Se trata de una cooperación en el marco de acuerdos ligados a la realización de proyectos con un impacto directo sobre la vida de la población, además de la concesión de créditos renovables.

El reciente restablecimiento de relaciones entre Marruecos y Cuba es pues la culminación lógica de un proceso de acercamiento iniciado gradualmente de cada lado. Ahora que se ha dado el paso decisivo,  ha llegado el momento para estrenar una cooperación mutuamente ventajosa

A la espera de la apertura de una embajada marroquí en La Habana, muchas iniciativas pueden tomarse de ahora en adelante para poner en marcha una acción inmediata de acercamiento en el plano humano, tales como intercambios culturales y turísticos, la creación de asociaciones o grupos parlamentarios de amistad cubano-marroquíes, etc. Dichas iniciativas son pasarelas suplementarias y nada despreciables entre dos pueblos que necesitan volver a aprender a conocerse y apreciarse mutuamente tras un largo periodo de desavenencias.

Marroquíes y cubanos tienen en común, además de esta aspiración a la modernidad y la mundialidad que anima a sus dirigentes, el idioma español que hablan seis millones de marroquíes, raíces africanas y afluentes de Al-Ándalus tan presentes en sus respectivos  patrimonios humano y cultural.

Adelantándose al anuncio de la reconciliación oficial, un grupo de amistad entre cubanos y marroquíes ha sido creado en la red social Facebook, en mayo 2016, para capitalizar puntos de convergencia entre las dos culturas. Contando actualmente con más de 2.200 miembros de buena voluntad -la cuarta parte son cubanos- llegando algunos hasta publicar crónicas sobre la cultura marroquí, esta iniciativa, por más tímida que fuera, anuncia el gran potencial de oportunidades que se ofrece a ambos pueblos con el fin de recuperar el tiempo perdido.