Jueves, 19 de Octubre de 2017 Actualizado: 00:25 h.

Once años después de los atentados de Casablanca (2003-2014)

Como víctima que fui en la Casa de España de aquel "viernes negro”, un 16 de mayo del 2003, los atentados de Casablanca me han marcado y, desde luego, han marcado la historia contemporánea de nuestro país. Ese día tocaron el mismo corazón de la identidad marroquí, nuestra singularidad y nuestro multiculturalismo. Se trata de un acto lo suficientemente grave como para dejarlo pasar por alto y no intentar comprender qué pasó. ¿Cómo unos jóvenes de 20 años que vivían a unos kilómetros del centro de la ciudad pudieron transformarse en bombas humanas y matar a docenas de inocentes?.

 

¿Cómo unos jóvenes de 20 años que vivían a unos kilómetros del centro de la ciudad pudieron transformarse en bombas humanas y matar a docenas de inocentes?

Nabil Ayouch, el director de cine, en una entrevista ha dicho que tras estar dos años en contacto directo con la población del barrio, preparando sus películas “Las estrellas de Sidi Moumen” y “Los caballos de Dios”, pudo constatar que los jóvenes se sentían totalmente abandonados, hasta el punto de haber perdido los lazos de identidad con el resto de la población. Para él la razón es muy simple: en el intento de sustituir las chabolas por casas, el Estado olvidó un parámetro de gran importancia, que consiste en la cultura de proximidad. Los departamentos concernidos y los responsables políticos cometen los mismos errores que los estados europeos en los años 50-60, creando guetos a las puertas de las grandes ciudades, barrios donde la violencia se convierte en la única forma de expresión.

 

Sin embargo, hay medios para remediarlo e invertir la tendencia, la actual situación. Es a través de la cultura, las artes, parámetros que tienen un papel fundamental en esta ecuación. Las autoridades locales, por fin, han captado el mensaje, y se han lanzado a este tipo de iniciativas. Actualmente estamos convencidos que el único medio para que podamos ayudar a estos jóvenes de Sidi Moumen es permitiéndoles un fácil acceso a la cultura. No a una cultura elitista, sino ofreciéndoles una cultura de proximidad creativa, contando sus historias, facilitando que expongan sus talentos y su visión. Estamos convencidos, por otra parte, que gracias a los centros culturales saldrán muchas vocaciones emergentes y auténticos famosos durante los próximos años, del mismo modo que en las banlieues de Francia.

 

Estos centros culturales y artísticos otorgarán oportunidades y serán vías de expresión -siempre insistiendo en la formación- a través de cursos de música, danza, canto, teatro, cine, fotografía y pintura. Pero también con la creación de espacios para las exposiciones, que permitan expresarse a los futuros talentos. Por otro lado, dichos centros tendrán galerías de arte, salas de cine, teatros polivalentes (para la danza, la música, etc.) y bibliotecas multimedia.

 

Estamos convencidos que el único medio para que podamos ayudar a estos jóvenes de Sidi Moumen es permitiéndoles un fácil acceso a la cultura

El acceso a las actividades tendrá que ser libre, a precios simbólicos pero nunca gratuitos, porque de otra forma no se daría valor a esta enseñanza y el acceso a la cultura. El personal deberá estar bien formado, permanente, para acompañar estos jóvenes. Prestigiosos artistas aceptarán, sin duda alguna, participar y animar los workshops, realizar lecturas o presentar películas, animar debates, etc. Estos centros tendrán que estar, igualmente, dentro de la lista de visitas culturales de la ciudad de Casablanca. Deseamos realmente que los fondos recogidos permitan concretar el proyecto, y por eso agradecemos de antemano todo tipo de aportación que haga realidad esta iniciativa, gracias a su generosidad.