Lunes, 27 de Marzo de 2017 Actualizado: 15:24 h.

DOSSIER LUCHA ANTITERRORISTA | PERFIL ABDELHAK EL KHYAME, DIRECTOR DEL BCIJ

La peor pesadilla de los terroristas

Algunos lo definen como “el hombre que nunca duerme”, preocupado por vigilar el territorio, proteger a los ciudadanos y eliminar el terrorismo de la faz de Marruecos, e incluso más allá de las fronteras del Reino. Una fuerza tranquila cuya divisa en materia de lucha contra el crimen es "vigilancia y anticipación".

El máximo responsable del Buró Central de Investigaciones Judiciales, Abdelhak El Kyame, durante una comparecencia ante los medios de comunicación.
El máximo responsable del Buró Central de Investigaciones Judiciales, Abdelhak El Kyame, durante una comparecencia ante los medios de comunicación.

Culminada su formación en el Instituto Real de Policía, Abdelhak El Khyame trabaja para varios servicios de la policía judicial en diferentes regiones de la Gran Casablanca antes de integrar la Brigada Nacional de la Policía Judicial (BNPJ). Su entrega y competencias no pasan desapercibidas, hasta el punto de convertirse en el número 2 del servicio bajo la batuta de Younes Jamali, a quien sustituirá al frente de la BNPJ en 2004.

Este oriundo de Derb Sultan, un popular barrio de Casablanca, es un hombre respetado por sus iguales, conocido por su profesionalidad y gran discreción

Bajo su mandato, la BNPJ se concentra en el frente antiterrorista, contabilizando la desarticulación de hasta 132 células, siempre en coordinación con los servicios de la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST, en sus siglas en francés). Además, también se ocupa de escándalos financieros, dossiers de corrupción, tráfico de droga a gran escala… El servicio de El Khyame se enfrenta a no  pocos dossiers sensibles, como el del traficante de droga Cheif Bin El Ouidane, la muerte de un guardaespaldas de Mohamed VI o el escándalo inmobiliario de la CGI en el norte de Marruecos.

Transparencia en la información

Este oriundo de Derb Sultan, un popular barrio de Casablanca, es un hombre respetado por sus iguales, conocido por su profesionalidad y gran discreción. Paradójicamente, es El Kyame quien abre las puertas del BNPJ a los medios de comunicación, auspiciando ruedas de prensa en las que no duda en someterse al escrutinio de los profesionales de la información, lo cual no cesa de suscitar un creciente interés de los medios nacionales e internacionales por los activos marroquíes en la lucha contra el terrorismo.

Al frente del BCIJ

En enero de 2015, El Khyame es promovido a prefecto de policía, una maniobra que allana el terreno para su nominación al frente del flamante “FBI marroquí”, apenas dos meses después. Compuesto de una elite seleccionada y especialmente formada para la ocasión, los efectivos del Buró Central de Investigaciones Judiciales (BCIJ) se completan con un buen número de cuadros provenientes de la Dirección General de la Seguridad Nacional (DGSN), Al igual que el FBI americano, el BCIJ se ocupa de todo aquello lo que sobrepasa el marco territorial regional, particularmente en materia de lucha antiterrorista y lucha contra el crimen organizado.

El Khyame no cesa de consolidarse como la cara más visible de la lucha contra el terrorismo y la criminalidad organizada, como un héroe del Marruecos de hoy en día, alguien que hace de la "vigilancia y anticipación" su lema, y que no deja nada a la improvisación

Recién aterrizado en el BCIJ, las brigadas de El Khyame desmantelan, el 22 de marzo de 2015, una célula terrorista que se disponía a atentar contra “personalidades políticas y militares en nombre de Daesh”. En un ejercicio de transparencia inédito, el BCIJ abre sus puertas de par en par a los medios de comunicación y quedan al descubierto los entresijos de la investigación. Operación tras operación, El Khyame no cesa de consolidarse como la cara más visible de la lucha contra el terrorismo y la criminalidad organizada, como un héroe del Marruecos de hoy en día, alguien que hace de la "vigilancia y anticipación" su lema, y que no deja nada a la improvisación. "La peor pesadilla de los terroristas", según lo han bautizado algunos medios locales.