Sábado, 25 de Noviembre de 2017 Actualizado: 05:45 h.

PERFIL | AHMED BEN YESSEF, ARTISTA-PINTOR

“España me ha dado una oportunidad en la vida”

Oriundo de Tetuán, este "artista andaluz", como lo define la Enciclopedia de artistas españoles del siglo XX, es todo un símbolo de interculturalidad. Un destino tejido entre dos orillas, a caballo entre su ciudad natal y su bien amada Sevilla.

En Cádiz, en 1998, al lado de uno de sus mejores amigos, el intelectual marroquí recientemente fallecido, Mehdi El Mandjra.
En Cádiz, en 1998, al lado de uno de sus mejores amigos, el intelectual marroquí recientemente fallecido, Mehdi El Mandjra.

Nacido en Tetuán un 26 de octubre de 1945, Ahmed Ben Yessef es uno de los artistas preferidos de galeristas de todo el mundo y un fino conocedor del arte en todas sus dimensiones. El artista andaluz, como lo define la enciclopedia de artistas españoles del siglo XX, es todo un símbolo de la interculturalidad a través de un destino tejido entre dos orillas.  “Nací un genio y espero morir siendo un pintor”. Es el deseo de Ahmed Ben Yessef después de una carrera artística rica en obras y experiencias. Venido al mundo en el seno de una familia conservadora, su entorno y sobre todo su padre se opusieron a la temprana vocación artística del único hijo de la familia. “Mi padre quería que me dedicara a la medicina ya que, según él, las personas que se dedican al arte no tienen ningún futuro profesional”.

 

Nací un genio y espero morir siendo un pintor”. Es el deseo de Ahmed Ben Yessef después de una carrera artística rica en obras y experiencias

A pesar de la oposición familiar, Ben Yessef llegó en Sevilla por el prestigio de su escuela de bellas artes y ya no se ha marchado nunca más desde 1967. “He elegido Sevilla por los valores que la ciudad transmite. Suelo decir que es Sevilla la que me ha elegido a mí. Al principio, desconocía el castellano pero a pesar de esto conseguía comunicar con la gente”. Sólo tenía un objetivo en mente: dedicarse al arte, como vocación pero sobre todo como profesión. “Ingresé en la Escuela de Bellas Artes para aprender la técnica y no para ser profesor. Cuando decía a mi entorno que quería vivir de mi arte, me trataban de loco y me decían que sólo Picasso y Dali vivían de su arte. Mi respuesta era inequívoca: Entonces, quiero ser yo el tercero”.

 

Pero no todo era de color rosa en esta búsqueda de gloria y de reconocimiento. Ben Yessef, desterrado por el patriarca y privado de toda fuente de ingresos, vive en la miseria. Dormía en los bancos públicos de los parques y comía los restos los demás hasta tal punto que su estado de salud se degradó fuertemente. “Sólo tuve derecho a un primer plato caliente un año después de mi llegada y este fue un plato de guisantes”. Pero el éxito no tardó llegar y durante su formación recogió premios en diferentes secciones. “Es la primera vez en la historia de la enseñanza de bellas artes en España que los tres premios eran otorgados al mismo estudiante".

 

ÉXITO EN LA TIERRA DE ADOPCIÓN

La posición firme de su padre lo empujó a superarse a sí mismo. "Si no fuera por esta obstinación de mi padre padre rechazando mis dotes artísticas seguro que no sería el Ben Yessef que soy ahora”. El artista también atribuye el éxito a su tierra de adopción. “España me ha dado una oportunidad en la vida, de la que me he aprovechado”. En el momento que el artista cosechaba premios y halagos en Europa y otras partes del mundo, el reconocimiento de su país de origen tardó aún mucho en llegar. Hoy, Ben Yessef es un valor seguro para todos los coleccionistas de arte compran sus obras a precios muy elevados. “Algunos clientes vienen en jet privado a verme en mi taller sevillano para comprar mis cuadros”.

 

En el momento que el artista cosechaba premios y halagos en Europa y otras partes del mundo, el reconocimiento de su país de origen tardó aún mucho en llegar. Hoy, Ben Yusef es un valor seguro para todos los coleccionistas de arte

Ben Yessef trabaja en sus dos talleres, instalados en los lugares más queridos por él: su ciudad natal, Tetuán, y Sevilla, su ciudad de adopción. En su estudio sevillano, Ben Yessef empieza sus jornadas a las ocho de la mañana y no termina hasta última hora de la tarde. La ciudad, reconociendo a su su hijo prodigio, le asocia a todas sus celebraciones. Para las festividades del centenario del FC Sevilla Ben Yusef hizo el fresco mural más grande del mundo. El monumento no sólo es un homenaje a tan mítico club sino también a la ciudad que le protegió, al igual que la paloma, símbolo del Tetuán que lo vio nacer, que no deja de salir en todas las obras del artista. Para él, "Sevilla refleja la belleza", divisa artística de Ben Yessef. Es esta búsqueda infinita la que hace que las pinturas de Ben Yessef desborden vida. “Mis cuadros salen de corazón y se proyectan tal cual en los lienzos”.